Mantener viva la identidad de una firma de moda tras la partida de su fundador es uno de los mayores desafíos de la industria. A más de un año del fallecimiento del diseñador Martín Polanco, la casa de moda dominicana que lleva su nombre demuestra que su historia no ha terminado, sino que se transforma a través de una propuesta que mira hacia el futuro sin perder el ADN que la convirtió en un referente de la sastrería nacional.

Al frente de esta transición se encuentra Ana Polanco, quien compartió más de tres décadas de trayectoria junto al creador. Su enfoque actual es claro: conservar la dirección y el nivel de exigencia técnica, adaptando la marca a los nuevos tiempos y necesidades del mercado.
Expansión hacia el clóset femenino y el ‘resort wear’
Tradicionalmente reconocida por su dominio en el diseño masculino, la firma ha decidido diversificar su oferta. Aunque ya han presentado tres colecciones desde el cambio de etapa, los próximos proyectos marcan una evolución importante, incluyendo una colaboración enfocada en trajes de etiqueta y ceremonias.
La gran novedad de la temporada es su firme incursión en la moda femenina. La marca prepara una línea de verano confeccionada en tejidos ligeros como el lino y el algodón, diseñada específicamente para responder a las exigencias del clima tropical. Esta propuesta amplía el universo de la firma al incluir, por primera vez, piezas como vestidos, conjuntos relajados y una línea de pareos y ropa de playa, un giro que conecta de manera directa con el estilo de vida contemporáneo y sofisticado del Caribe.

El valor del taller y el relevo generacional
La continuidad estética de Martín Polanco descansa sobre el equipo artesanal que acompañó al diseñador durante sus años más prolíficos. Daniel Peña, maestro de taller, sigue liderando el proceso de confección junto a los sastres históricos de la casa, asegurando que el corte, el entalle y los acabados mantengan el estándar de alta gama que definió a la marca desde sus orígenes.
Además del equipo técnico, el futuro de la firma empieza a dibujar un componente familiar. Uno de los hijos menores del diseñador ha comenzado a involucrarse en los procesos creativos de la empresa, abriendo la posibilidad de un relevo generacional que mantenga viva la esencia del fundador en las próximas décadas.
La transformación de la guayabera y el compromiso social
Dentro de los planes de preservación, la guayabera ocupa un lugar central. Martín Polanco fue una figura clave en la reinterpretación de esta prenda tradicional, aportándole dinamismo a través del color, texturas no convencionales y bordados que la llevaron a escenarios internacionales. La firma mantiene este compromiso de innovación sobre la pieza más emblemática del Caribe.

De manera paralela, la agenda de la casa contempla un fuerte sentido de responsabilidad social. Ana Polanco busca reactivar la Fundación de Arte y Diseño Caribeño, una iniciativa ideada por el diseñador con el objetivo de capacitar a jóvenes en condiciones de vulnerabilidad dentro del oficio de la costura y el diseño. Para lograr la reapertura de este espacio formativo, la organización se encuentra en la búsqueda de alianzas estratégicas con el sector empresarial e institucional.
Con colecciones en marcha y una estructura técnica consolidada, la firma Martín Polanco reafirma que los grandes legados no se detienen, sino que evolucionan para seguir vistiendo la identidad caribeña.